Se usa para hablar de alguien que tiene una suerte increíble, como si anduviera con un ángel de la guarda pegado a la espalda todo el día. Siempre cae parado, se salva de los cagazos más bravos y hasta en las peores metidas de pata termina saliendo ganando. Y hay que admitir que a veces da un poquito de envidia.
"El Pancho se cayó al río, casi se lo lleva la corriente y salió ileso, muerto de la risa. Ese compadre sí que anda con ángel, ni el agua lo quiere."