Se dice cuando te mandás una escapadita hacia el norte del país, casi siempre improvisada, para despejarte, cambiar de aire o salir de la rutina. No es un viaje planificado con meses de anticipación, es más bien agarrar la mochila y rajar un rato. Suena bien de calle y tiene ese toque aventurero.
"Che, este finde clavamos nortes con los compas, metimos ruta temprano y terminamos comiendo chipa en una estación. Volvimos quemados por el sol, pero felices, loco."