Se usa para decir que alguien está borrachísimo, tan cargado de aguardiente que ya casi ni ve ni coordina. Es ese punto en el que la persona camina raro, habla enredado y hace locuras que al otro día ni recuerda. Básicamente, está fundido por el guaro y mejor quitarle las llaves y el celular.

"Parce, anoche el Manolo estaba tan ciego de aguardiente que se puso a bailar mapalé con el semáforo y a gritar que era el rey del Carnaval del Atlántico."

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