Se dice cuando te das un golpe fuerte, de esos que te dejan viendo estrellitas, o cuando alguien te suelta un trancazo bien puesto. Es vulgarcito, muy mexicano, y casi siempre sale con humor para quitarle drama al madrazo, aunque por dentro estés llorando. También se usa para exagerar un poquito la caída y hacer reír a la banda.
"Simón, iba en la reta y me barrí bien valiente, pero me resbalé y me di un chingadazo que hasta se me fue la gorra. Los compas nomás se rieron y siguió el partido."