Se dice cuando traes un enredo amoroso bien pesado: varios ligues, mensajes cruzados, celos y mentiras, y ya ni tú sabes quién es quién. Es como tener la agenda sentimental hecha nudo. Suena muy de barrio y sirve para burlarte tantito del drama romántico que se arma solito.
Se dice cuando se arma un desorden o una confusión brígida, de esas donde nadie entiende nada y todo queda patas pa' arriba. Puede ser por mala organización, por querer hacer mil cosas a la vez o porque el grupo es puro caos. Es bien chilena y suena perfecta para resumir un cacho de desastre.
Se dice cuando en la casa hay un desmadre bonito, de esos donde nada está en su lugar pero todo “tiene sentido” para quien vive ahí. Es el caos doméstico con toque creativo: ropa en la silla, trastes en la tarja y mil cosas regadas. Suena muy tapatío y, la neta, describe perfecto.
En Chile se dice cuando hay un desorden de voces y temas, como una conversa donde todos hablan encima del otro y nadie pesca a nadie. Puede ser en una reunión, un carrete o un grupo de WhatsApp cuando se va a la cresta. Es caos simpático, pero igual termina dejando a medio mundo colgado.