Verbo bien mexa para cuando ya no estás tan chavo, pero te da por salir de fiesta, vestirte como morro y querer aguantar el ritmo como antes. Es intentar revivir la juventud a punta de antro, perreo y desvelo, aunque el cuerpo ya cobre factura al día siguiente. Da risa, pero también pega duro.
Se dice cuando alguien ya no está en edad de andar en plan chavito, pero insiste en salir de antro, vestirse juvenil y querer aguantar el ritmo como si tuviera 20. No es delito, pero sí da tantita pena ajena cuando se pasan de lanza. También aplica para modas, slang y actitudes bien forzadas.