En Bolivia se usa para hablar de una cerveza bien fría, de esas que entran solitas después de un día pesado. También puede ser la invitación a tomarse unas con los amigos, plan tranqui pero cumplidor. Es la típica palabra que suena a descanso merecido y a charla larga. Y sí, se respeta ese momento sagrado.
Se usa para hablar de alguien muy alegre, carismático y con una energía que ilumina el ambiente, como si fuera una estrellita andante. Viene del quechua ch'aska, que significa estrella, y en Cusco se suelta mucho para gente que cae bien al toque. Y la verdad, es una forma bien bonita de halagar a alguien.
Entre los apurimeños, chaska se usa cuando alguien estrena algo tan bonito o tan nuevo que lo luce con orgullo, bien plantado y seguro de sí. También puede referirse a una persona que está arreglada al máximo, mostrando su mejor versión. Es de esas palabras que te suben la autoestima solo de oírlas, y hay que admitir que tiene bastante encanto.