En Honduras la charamusca es un helado casero metido en una bolsita plástica, hecho con agua, azúcar, jugos o leche, y va directo al congelador. Es el clásico invento de barrio para aguantar el calorón, barato, sabroso y lleno de nostalgia. Y la verdad, pocas cosas gritan infancia catracha tan fuerte como una buena charamusca.
En El Salvador es el clásico helado de bolsa que compras en la tienda de la esquina cuando el calor está pegando durísimo. Es barato, dulce y viene en sabores bien tropicales como tamarindo, horchata o fresa. No es ningún hechizo, pero cuando te estás asando al sol se siente casi mágico, la verdad.