En Ecuador se usa para hablar de una fiesta bien brava, de esas que arrancan tranqui y terminan con todo el barrio despierto. Hay música a todo volumen, traguito, gente gritando, risas y cero ganas de irse a dormir. Es más que una simple reunión, es un desmadre alegre, de esos que al día siguiente se recuerdan con resaca pero también con cariño.
En Catamarca se le dice changón al que se la cree más de lo que es, medio agrandado pero sin mala leche. Es como reírse del que posa de importante y en realidad no lo registra ni el perro. Sirve para bajarle el humo con cariño y un poco de picardía, que siempre viene bien.