Se dice de un trabajo o negocio que al principio pinta bien, como si fuera a dejar buena lana, pero se echa a perder rapidísimo. Igualito que un aguacate: por fuera se ve chido y en dos días ya está negro y triste. Sirve para advertir que no te confíes de lo que se ve bonito de entrada.
"Me ofrecieron una chamba de aguacate vendiendo fundas en el tianguis, según iba a sacar un dineral, y acabé pagando el puesto y regresándome con pura merma."