Se dice de alguien que va por la vida todo amargado, como si trajera un peso encima y nada le embonara. Anda con cara larga, se queja de todo o trae una vibra de “ni me hables”. La imagen es esa, como cargar un nopalito: incómodo, espinoso y bien difícil de soltar. Y sí, se nota a kilómetros.
"No manches, ahí viene Luis otra vez cargando el nopalito, ni le preguntes cómo está porque te suelta el drama completo en la fila de las quesadillas."