Expresión muy usada cuando no estás del todo convencido de algo, pero tampoco lo descartas y te queda esa dudita dando vueltas. Es como decir que puede ser, que hay chance, aunque no estés seguro para nada. Suena relajada, medio resignada y con un toque de esperanza, y hay que admitir que tiene su encanto costeño.
Expresión muy uruguaya para mostrar duda o posibilidad, como un tal vez pero con más onda. Es decir que algo puede pasar, pero tampoco te jugás la vida asegurándolo. Sirve para dejar la puerta entreabierta y no quedar ni muy comprometido ni muy cortante, lo cual tiene su encanto cuando no querés prometer nada.