En el Zulia se usa para hablar de un chisme o un cuento bien pesado, de esos que te dejan prendido y con los ojos como plato, como si te hubieras metido un café negrito y cargado. No es cualquier chismecito, es uno jugoso, escandaloso y con sabor a candela. Puro maracucho.
Forma coloquial y cariñosa de hablar de un café bien servido, de esos grandotes y cargados que te reviven el alma en la mañana. Se usa mucho cuando andas desvelado, crudo o con frío y necesitas un empujón serio de cafeína. Es como decir que no quieres un simple cafecito fino, quieres un cafelazo bien machín.