Se dice cuando por fin te enteras de algo que era bastante obvio, después de ir despistado, ingenuo o viviendo en tu mundo. Vamos, que te pegas el golpe de realidad y se te quita la tontería de golpe. Muy típica para pinchar a alguien que llega tarde a la película.
"Llevaba meses diciendo que su jefe era majísimo y que no le iba a recortar nada, hasta que vio la nómina y se cayó del guindo en cero coma."