Se dice cuando pillas a alguien con las manos en la masa, justo en la travesura o haciendo algo que no debía. Es como gritarle que ya lo descubriste, pero en plan cotorreo caribeño. Vale para robos chiquitos, mentiras descaradas o cualquier movida donde el culpable se hace el santo. Y sí, suena bien sabroso.
"No manches, caché bandido a mi primo robándose la última marquesita y todavía me dijo que nomás la estaba cuidando, bien quitado de la pena."