Se usa para burlarse con cariño del que es demasiado delicado, llorón o consentido, que no aguanta ni la más mínima incomodidad. Es ese pana que se queja del calor, del frío, del humo y de todo lo que se mueva. Básicamente, un dramático profesional que se desarma por cualquier cosa, pero igual uno le agarra cariño.
"No invites a Luis a la caminata al cerro, ese carajito es un bebé de agua, se cansa en la esquina y empieza a llorar porque le dio sol y le picó un zancudo."