Se dice cuando alguien está tan emocionado, nervioso o contento que no le cabe el cuerpo y se pone a hacer el tonto de alegría, como si se arrancara a bailar una jota con un botijo en la mano. Vamos, que está que se sube por las paredes y no sabe ni dónde meterse. Muy de pueblo y con gracia.
"Desde que le dijeron que le han dado la plaza, el Dani va por el bar dando saltos y bailando la jota del botijo, que parece que le han puesto un cohete en el culo."