Se dice cuando estás hasta las manos y le pedís a alguien que te salve el día, que te arregle un quilombo o te encuentre una solución rápida. Viene del asado literal, cuando se te va todo al carajo en la parrilla y aparece el que sabe a rescatar la carne. Muy de confianza y entre amigos.
"Che, Fede, arreglame el asado que invité a todos y se me apagó el fuego. Si no, terminamos comiendo pan con chimichurri y vergüenza."