Se dice cuando alguien se pone intenso y arma un alboroto de los buenos, con gritos, drama y medio mundo mirando. Puede ser por una pelea, por celos o porque se pasó de tragos y se creyó el protagonista de la noche. Vamos, que montó el show y se salió de control.
"En la rumba, Juan armó su escándalo por una mirada y terminó cantando a grito pelao, el DJ confundido y la tía echando pasos como si nada."