Se dice cuando alguien monta un escándalo o provoca un desmadre de los buenos, de esos que ponen todo patas arriba en dos minutos. Vamos, que se arma un caos monumental y ya nadie entiende nada. Suele usarse para regañar o contar la anécdota con drama. Y sí, suena bíblica, pero es puro chisme.
"Todo iba relax en la peda, pero llegó Juanito con sus compas, le subió al bocinón y armó la de Dios es Cristo. Acabó la patrulla afuera y la doña echando pleito."