En Chihuahua se dice cuando alguien anda bien arriba de ánimo, confiado y medio agrandado, como si trajera la suerte pegada y nada lo tumbara. Puede ser por una buena noticia, por traer lana o nomás porque se siente el mero mero. No siempre es mala onda, pero sí se nota el airecito de presumido.
"Desde que le subieron el sueldo, el vato anda levantado, saludando a todos y hasta invitó unas chelas, como si fuera el patrón del barrio."