Se dice cuando alguien va a mil, con energía de sobra y la cabeza a tope, como si estuviera conectado a la corriente. Puede ser porque está emocionado, porque le salió algo brutal o porque se metió demasiado café. También se usa para alguien muy activo o acelerado. Vamos, que no se queda quieto ni un segundo.
"Chamo, ¿viste a Juan hoy en la oficina? Andaba enchufado, hablando rapidito, resolviendo todo y hasta quería organizar la rumba del viernes."