Se dice cuando andás sin un cinco, bien corto de pisto y sobreviviendo a pura fe. Es como ir “en la lona” pero versión salvadoreña, con la camisa ondeando porque no hay ni para la soda. Sirve para quejarse, avisar que no podés gastar o pedir chance sin sonar tan dramático.
"Mirá vos, entre la renta, el recibo de la luz y la fiesta del sábado, ando de camisa al aire y ni para pupusas me queda."