Se dice de alguien que está parlanchín a más no poder, como si tuviera la radio encendida todo el día. No para de hablar, comenta todo, se va por las ramas y no deja respirar a nadie en la conversa. Va con cariño o con un poquito de palo, según el tono. Ideal para el típico que no suelta el micrófono.
"Oye compadre, el Nico anda con la radio prendida hoy día, no deja ni meter la cuchara y ya te contó hasta lo que soñó anoche."