Se dice cuando alguien anda bien distraído, despistado o en la luna, como si trajera la cabeza llena de espinas y no le entrara ni una idea derecha. Es una forma muy norteña de decir que no está poniendo atención o que trae mil pendientes encima. Suena regañón, pero da risa.
"No inventes, Juan se fue sin las llaves y dejó el carro abierto. Trae la cabeza de nopal desde el lunes, ni el café lo despierta."