Se dice cuando alguien anda raro, distraído o medio ido, como si los chaneques, esos duendecillos traviesos del folclore, lo trajeran jugando y le movieran la cabeza. También puede sonar a que trae mala suerte o que algo le anda pasando. Es muy de la zona y tiene ese toque mágico que da risa y respeto a la vez.
"No manches, el Juan se fue al tianguis y regresó sin la cartera y sin las tortillas, nomás riéndose. Ese vato anda con chaneques, ya llévenlo a que lo limpien."