Se dice de alguien que anda emocionadísimo, embobado o medio distraído porque todo le parece una novedad. Va mirando para todos lados, como chamo en feria con algodón de azúcar, sin saber ni qué escoger primero. No siempre es malo, a veces es pura alegría, pero también puede ser que no se concentra ni a palos.
"Desde que le compraron el teléfono nuevo, anda como niña en feria, pegado a la pantalla, caminando por la casa y ni oye cuando lo llaman."