Se usa cuando alguien está sin ni uno, más seco que lengua de loro, esperando que llegue el día de pago para revivir. Andar a yodo es estar quebrado, sin plata para nada, ni para la micro ni para una chela. Es de esas frases que duelen pero dan risa, porque todos hemos pasado por ahí.
Se usa en el Biobío para decir que alguien anda apuradísimo, corriendo de un lado para otro como si todo fuera urgente. Es ese estado en que no te alcanza el día, andas con la cabeza a mil y apenas te da el tiempo para respirar. Y sí, suena chistoso, pero cuando andas a yodo de verdad no tiene ni una gracia.