Se usa para decir que alguien va lentísimo, como si trajera el freno de mano puesto, o que se tarda una eternidad en arrancar y decidirse. Es la típica frase para apurar al que siempre llega tarde o hace todo con calma excesiva. No es insulto pesado, pero sí un buen carrillazo con sabor ranchero.
"Apúrate, Pedro, ya van a cerrar y tú todavía andas a lomo de burro. Entre que te amarras las agujetas y te decides, se nos fue el camión otra vez."