Se usa cuando alguien tiene un hambre feroz y anda desesperado por comer, como si fuera un lobo suelto buscando presa. No es solo tener ganas de picar algo, es estar con un vacío en la panza que casi te pone de mal humor. Y la verdad, cuando pinta ese hambre animal, la frase entra sola.
Se usa para hablar de alguien que anda dando vueltas medio a escondidas, con pinta de estar tramando algo o buscando qué sacar, como lobo al acecho. Puede ser alguien que quiere gorrear, que anda mirando qué pescar o simplemente que ronda sin dar buena espina. Y hay que admitir que suena bien dramático.