En Guerrero se dice de alguien terco y necio, que se aferra a una idea o a una persona y no la suelta ni aunque le den mil señales de que ya valió. Es el típico que insiste, insiste e insiste, aunque ya le dijeron que no, que nel, que ahí no es. A veces da risa, a veces desespera.
"No manches, Juan anda bien aferrado con Carmen, ya le dio mil bateos y él sigue mandándole mensajitos como si nada."