Expresión vasca que mezcla castellano con aita, que es “padre” en euskera. Se dice cuando le tienes un respeto que roza el miedo a tu viejo, rollo que con una mirada ya te enderezas. Si te cae bronca, te quedas tieso y haces lo imposible por no darle motivos. Dura, pero bastante real.
"Íñigo iba de valiente con la cuadrilla, pero al ver el WhatsApp del aita se fue pitando a casa. No quería acojonarse del aita otra vez por llegar tarde y montar el numerito."