Se dice de alguien que va bien arreglado, bien peinado y hasta perfumadito, como si fuera a un evento importante, aunque en realidad solo vaya a la tienda o a la esquina. Puede ser halago o carrilla, según el tono. En Colima suena muy de barrio y da risa porque exagera lo elegante.
En Sonora se usa para decir que quedaste llenísimo de comida, casi reventando, después de atascarte sabroso. Es ese estado en el que ya ni te puedes mover, nomás quieres sillón, airecito y arrepentirte tantito de haber repetido plato. Aunque la neta, uno sabe que lo volvería a hacer sin pensarlo mucho.