Se dice cuando alguien va lentísimo, sin apuro y como en cámara lenta, como si estuviera navegando en velero esperando que sople el viento. Sirve para picar a la persona que se demora o para quejarse de que todo avanza a paso de tortuga. Suena bien ecuatoriana y medio burlona.
"Ñaño, ¿vas a terminar hoy o qué? Te fuiste a lo velero y ya se nos hizo tarde para el bus."