Se suelta cuando algo queda lejísimos, metido en una loma imposible o en un sitio tan apartado que parece que se acaba el mapa. Es como decir que está en el quinto pino, pero con sabor bien colombiano y un toque de desespero. Sirve para quejarse del trayecto o exagerar lo lejos que queda.
"¿Y esa finca que alquilaste? No, papi, eso queda a la loma del carajo, uno sube y sube y cuando cree que llegó, falta otra curva y se va la señal."