Se usa para decir que estás metido en el medio de la nada, tan lejos que ni el diablo se anima a pasar. Es como decir que te fuiste al quinto carajo, bien perdido en el monte santiagueño. Suena exagerado, pero justo ahí está la gracia, porque pinta perfecto lo lejos y aislado que estás.
"Fuimos a pescar un rato y terminamos a la altura del sapukay, sin señal, sin nafta y con los mosquitos haciéndonos asado vivo."