El hielo que canta (aunque no lo oigas)
¿Sabías que...?
cuando el hielo se forma en lagos y charcas puede “cantar” con crujidos y zumbidos? No es que esté ensayando ópera: al congelarse, el hielo se expande y atrapa burbujas. Con cambios de temperatura, esas tensiones sueltan chasquidos y vibraciones que viajan por la superficie como si el lago fuese un tambor gigante.
En días fríos de verdad (de esos que te ponen la nariz en modo tomate), el hielo se contrae, se agrieta y suelta sonidos más secos. Si el sol calienta un poco, vuelve el concierto, pero en versión “electro-crac”.
Nosotros, desde Taramundi, lo llamamos la banda sonora oficial del invierno: tú no lo ves en Spotify, pero te lo vibra el pecho.