La brújula del bosque que no apunta al norte
¿Sabías que...?
Hay bichillos (como algunas mariposas monarca, aves migratorias y hasta bacterias) que notan el campo magnético de la Tierra como quien nota el frío en la nariz. No es “magia”, es magnetorrecepción: una forma de orientación que les ayuda a no acabar en la charca equivocada cuando la niebla se pone teatral.
En ciertos animales se sospecha que participan proteínas llamadas criptocromos, sensibles a la luz, que podrían formar “parejas” de electrones muy finas y cambiar según el magnetismo. O sea: un GPS biológico con modo cuántico, pero sin voz de “recalculando”.
Nosotros, por si acaso, seguimos usando la técnica ancestral: seguir al más valiente… y llevar bocadillo.