El bosque también tiene “internet”
¿Sabías que...?
Bajo tus pies, en un bosque sano, suele haber una red de hongos (micelio) pegada a las raíces de los árboles. No es WiFi con contraseña, pero sí una autopista de trueques: azúcares por nutrientes, mensajes químicos de “oye, me están mordiendo” y hasta favores entre vecinos.
Algunos estudios muestran que, conectados por estas micorrizas, los árboles pueden cambiar cómo reparten recursos cuando uno está en apuros. No es magia de varita, es biología de barrio: cooperación con interés, como cuando te prestan sal y luego te piden limón.
Nosotros lo llamamos “la red del susurro”. Tú camina suave: igual hoy el suelo está mandando mensajes bonitos.