El frío no se nota igual por dentro

¿Sabías que...?

Tu cuerpo tiene “detectores de frío” repartidos, pero no todos juegan en el mismo equipo. La piel usa sensores muy rápidos para avisarte de “¡buf, qué rasca!”, mientras que en órganos internos se activan otros circuitos más finos, pensados para proteger lo importante sin montar tanto drama.

Por eso a veces tienes la nariz como un carámbano y, sin embargo, por dentro vas medio bien (o al revés: sensación raruna de escalofrío profundo aunque por fuera no haga tanto). No es imaginación: son alarmas distintas con prioridades distintas.

Moraleja magikita: si hoy te pide el cuerpo manta, hazle caso. En Taramundi no discutimos con un sistema de avisos tan bien diseñado.

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