Regalar a alguien que parece tenerlo todo es difícil. Cuando le preguntas dice "nada, de verdad", y al final acabas comprando otra cosa bonita que en un mes nadie recuerda. Un regalo original para ella no va de gastar más: va de que sienta que pensaste en ella de verdad.
Un Magikito hace justo eso. No es un objeto de catálogo repetido mil veces, es una criatura artesanal con su propio nombre y su historia, hecha a mano por Carmen en su taller de Taramundi. Para acertar, déjate llevar por lo que la define: si es de corazón grande, mira la chispa de amor; si necesita calma, la de calma; si es pura creatividad, la de creatividad. Y echa un ojo a las hadas y los duendes.
Vale para un cumpleaños, un aniversario, el día de la madre o un simple "porque te quiero". Lo importante no es la ocasión: es que, años después, ese Magikito siga en su estantería recordándole que alguien la conoce de verdad.