En el bosque de Taramundi hoy hemos hecho una cosa muy seria: hemos olido tierra mojada, hemos saludado a una estatua (por si acaso), y luego nos hemos quedado pensando en ese milagro cotidiano que es respirar. Que sí, que lo damos por hecho… hasta que un día el aire empieza a entrar como si estuviera pagando peaje.

Y resulta que la gente de SEPAR (que son los sabios de los pulmones, pero sin túnica: neumólogos y cirujanos torácicos) ha levantado la mano en el Día Mundial de la Respiración para decir: “Ojo, que tenemos una epidemia silenciosa”. Silenciosa como cuando los humanos se ponen “proactivos” en una reunión que podía haber sido un mensajito rápido. Pues esa.

Lo que ha pasado (sin humo, por favor)

SEPAR alerta de que en España hasta 7 de cada 10 personas con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) no están diagnosticadas. O sea: hay un montón de gente conviviendo con una enfermedad importante sin saberlo, como quien tiene una urraca en casa robándole las llaves pero todavía no la ha pillado in fraganti.

Lo que proponen no es ninguna máquina alienígena ni una pócima de caldero: piden que se use más la espirometría. Traducimos del idioma “hospital” al idioma “vida”: es una prueba en la que soplas para medir cómo funcionan tus pulmones. Sencilla, no invasiva y bastante menos dramática que cuando intentas soplar una brasa y te entra humo en el alma.

¿Por qué tanta insistencia? Porque la espirometría puede detectar problemas en fases tempranas, incluso antes de que aparezcan síntomas claros. Vamos, que es como esos gatos callejeros filósofos que te miran dos segundos y ya saben si estás triste, pero en versión ciencia: descubre el asunto antes de que el cuerpo empiece a darte señales confusas.

SEPAR señala que gran parte del infradiagnóstico se explica por algo tan simple como esto: a mucha gente no se le hace la prueba. Y claro, sin prueba no hay diagnóstico, y sin diagnóstico vas tirando… hasta que un día subir dos escaleras te parece un deporte extremo.

Para que el mensaje llegue sin tostón, se han apoyado también en una cara conocida: Santi Rodríguez participa en acciones de concienciación para quitarle hierro al tema de “las pruebas respiratorias” y animar a la gente a cuidarse y preguntar.

Nosotros lo decimos con el respeto que merece el aire: respirar bien no debería ser un lujo. Si la espirometría está al alcance, que no sea la “excepción”, sino la costumbre. Y ahora, si nos disculpáis, vamos a abrir una ventana de par en par: una ventana cerrada a la vida es un insulto, y nuestros pulmones son muy de ofenderse.