—Gracias por llamar a New Pizza. ¿Puedo tener su número de cédula?

—Lo que yo quiero es encargar una pizza nomás.

—Pero para eso yo debo tener su número de cédula.

—Bueno, mi número es… A ver, espere… 610-20-49998-4554-610.

—Gracias, señor Pepe Martínez. Veo que usted vive en el número 1742 de la Avenida de las Flores. Su teléfono particular es el 494-2366 y su celular es el 266-2566. Y usted está llamando, veo, desde su casa.

—Eso es cierto, pero ¿cómo usted sabe todo eso?

—Es que estamos conectados a la Instant USA InfoNet.

—¿Y eso qué es?

—El Sistema Nacional de Seguridad. ¿Qué pizza quiere?

—Bueno, quisiera dos de sus pizzas especiales de carne.

—No creo que sea una buena idea, señor.

—¿Cómo dice?

—Señor, sus informes médicos y otros sensores nos indican que usted es hipertenso. Y lo que es más, su colesterol y triglicéridos ya duplican los valores aceptables. El Seguro Nacional de Salud no nos autoriza a venderle algo que constituye para usted una elección muy peligrosa.

—Ah, pero, ¿y qué me recomienda?

—Lo ideal para usted sería nuestra pizza de soya. Le aseguro que le encantará.

—¿Por qué se imagina que eso puede llegar a gustarme?

—Es que vemos en la pantalla que la semana pasada usted consultó en una biblioteca pública el libro…

—¿Ah?

—…Porotos de soya para el gourmet. Por eso le sugerí la pizza de soya.

—Bueno, en fin. Mándeme dos, pero de tamaño familiar.

—Perfecto. Eso será suficiente para usted, su esposa y sus dos hijos. Y las sobras servirán para alimentar a sus dos perros. El total es 49 dólares con 99 centavos. Bien, tome el número de mi tarjeta de crédito. Lo siento, señor. Deberá pagar en efectivo. Vemos que su crédito en la tarjeta está totalmente excedido.

—Venga, igual. Mi esposa me confirma que tiene el efectivo necesario en casa y tenemos hambre. ¿Cuánto demorarán?

—Estamos un tanto demorados. Unos 55 minutos aproximadamente.

—¿Qué?

—Veo que está cerca. Si usted quiere, puede retirarlas personalmente.

—Ajá.

—Aunque ignoro si tiene ganas de cargar pizzas en una moto.

—¿Y cómo sabe que no iré en auto?

—Me parece que dado que usted se demoró en el pago de las cuotas, su automóvil fue incautado por el vendedor hace dos meses. En cambio, su moto ya está pagada y usted llenó el tanque ayer por la tarde.

—Pero, ¿por qué no se van al mismísimo infierno? Acaban de calentar allí las pizzas y de paso me saludan al diablo.

—Yo le aconsejo, señor, que modere su lenguaje. Veo que fue denunciado por un policía de tránsito hace 14 meses por insultarlo. ¿Algo más, señor?

—¡Sí! Tengo un cupón de una oferta que dan ustedes de una gaseosa de dos litros, ¡con cualquier orden!

—Lo siento, pero nuestro aviso al final, en letra pequeña, incluía una cláusula que indicaba que estamos inhibidos de ofrecerle gaseosas a diabéticos.

—¡Ay, no!

—Y usted aparece en un reciente chequeo con un principio de diabetes.

—Pues mire, cancele mi orden y usted, de paso, métase esas dos pizzas por el c…

—Qué pena no poder complacerle, pero yo soy un robot ordenador y carezco de ese orificio. Tenga un buen día y gracias por llamar a New Pizza.

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