Se dice cuando alguien se aloca, se pasa de listo o hace una burrada sin pensar, como si se le zafara un tornillo por un rato. También aplica cuando alguien se cree muy vivo y termina haciendo el ridículo. Es regaño con cotorreo, de esos que te bajan a la realidad de un jalón.
"No te vueles el chango, compa: ¿cómo que vas a pedirle fiado al de la tienda y luego presumir en el antro? Te van a ubicar rapidito."