Se usa para reafirmar que algo es verdad, que no es cuento ni exageración. Es como decir “tal cual”, “de una” o “es cierto, pues”. No es la palabra más callejera del mundo, pero en la charla diaria sirve para rematar una afirmación y dejar claro que lo que te dicen va en serio.
"Dicen que en Sucre el sol pega duro al mediodía y es verídico, salí sin gorra y terminé buscando sombra como loco."