Se dice cuando estás reventado, mareado o medio descompuesto y ya sientes que ves estrellitas, espirales o cosas raras. Vamos, que el cuerpo te está pidiendo cama y agua urgente. Suele salir después de una rumba pesada, una trasnochada o un calorón bravo. Y sí, suena chistoso, pero es serio.
"Mano, entre el calor de Ciudad Bolívar y la rumba de anoche, me paré y casi me voy de lado. Estoy viendo rulitos, pásame agua y déjame quieto."