Se dice de alguien que es duro de roer, que aguanta el chaparrón y no se viene abajo ni a la de tres. También vale para quien impone respeto y se mantiene firme cuando hay bronca o presión. Vamos, que es una persona con carácter, de las que no se achantan. Y sí, suena a fortaleza, pero en versión humana.
En Salta se usa para hablar de alguien muy difícil de conquistar, que no se abre fácil ni a palos. Es como decir que tiene murallas emocionales altísimas y que no deja entrar a cualquiera. Sirve tanto para temas románticos como para amistades. Y sí, cuando te toca alguien así, te sentís más perdido que turista en la Balcarce.