Expresión bien boyacense para soltar admiración por alguien que es muy valiente, muy piloso o simplemente un duro para algo. Sirve tanto para aplaudir una hazaña como para reconocer a alguien que resuelve sin quejarse. Puede sonar fuerte, pero casi siempre va con cariño y respeto. Y sí, se dice con toda la emoción.
"El parcero arregló la moto con un alambre y una moneda, y todavía le sobró tiempo pa' llegar a la fiesta. ¡Uy, qué berraco!"