Se dice cuando te das una comilona brutal, de esas que te dejan en modo bulto y con ganas de siesta. Es muy de juntarse en familia, caerle a la abuela o a los compas y que alguien se luzca con la comida. No es precisamente fino, pero describe perfecto el atasque. Y sí, suele acabar en arrepentimiento feliz.
"Caímos al cantón de mi abuela y nos dimos una tragazón de enchiladas suizas que hasta el botón del pantalón pidió paro."