Se dice cuando alguien trae el pelo hecho un desastre, todo parado, enredado o como si hubiera peleado con la almohada. Vamos, que sales sin peinarte y se nota a kilómetros. Es burla ligera, de confianza, muy de carrilla sonorense. No es insulto pesado, pero sí te lo sueltan para que te arregles tantito.
"Mija, ya párale a la desvelada, traes los pelos de tuba otra vez. Vente pa’ acá y te presto el cepillo, porque así ni al Oxxo."